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HISTORIA DE BENEIXAMA (I):
“Beneixama en sus orígenes. Época antigua y siglos medievales”.
 
 

    Otro de los documentos medievales más importantes, al margen de los ya citados, es el de la llamada “Carta Pobla”. Por lo que respecta a la carta puebla de Beneixama, hay que apuntar que la comparte con Biar, Almizra, Negret y Benizamaio. Aparece la cantidad ofrecida a los pobladores. Se otorga en 1280. Los encargados de las poblaciones de estas villas y lugares serían Domènec de Vilanova i Soriano de Montagut, seguramente de origen catalán. Los encargados por parte del rey de examinar las tierras de Beneixama que iban a poblarse de nuevo, o en su caso, a recibir nuevos pobladores, fue Jaume de Linares, y el notario encargado de expedir la carta Pere de Bonastre. Se realizó con la obligación de pagar seis sueldos anuales por jovada. Una medida hecha para atraer nuevos pobladores. Fue concedida por Pere el Gran, hijo y heredero de Jaume I. Afectó sobre todo a la población de Biar, ya que todos sus sarracenos fueron deportados a Vila-Real. De todos modos, sería en 1276, con el nombramiento de Gil Martín de Oblitis como señor de Beneixama, cuando se intenta verdaderamente consolidar la frontera al sur del Xúquer, después de la desaparición de al-Azraq. Una vez eliminado el peligro que suponía el caudillo musulmán, la situación trata de normalizarse, intentando atraer nuevos repobladores.


    A lo largo del siglo XIV, florecerá en nuestro valle una cultura ancestral: la del agua. A través de la canalización de las aguas del río Vinalopó, se desarrollará una red de molinos hidráulicos, muy bien estudiados por Ferre Puerto en su libro: “Aproximació a la història de Beneixama: 1245-1850”. En tiempos de los Oblites, Beneixama empieza a consolidarse como importante núcleo harinero. Larga relación de esta familia con nuestro pueblo. Aproximadamente ciento cincuenta años, hasta el año 1419. En este año, Martín de Oblites y Luis de Oblites ceden los molinos que tenían arrendados al rey a la Villa de Biar, y venden al rey Alfonso el Magnánimo el lugar de Beneixama. Pasa de una relación de señorío a otra de realengo. En 1448, el mismo rey Alfonso el Magnánimo le concedería el título de villa.


    Otra de las noticias destacables referente a estos siglos bajo-medievales, es la del otorgamiento del derecho a tener capilla en la población. Según Sanchis Sivera, el obispo Ramón Gastón concede en 1341 el establecimiento de una “capilla y fuente bautismal”. Noticia importante, ya que esto ayudaría a la consolidación del núcleo medieval.


    Sería interesante destacar, la pervivencia de culturas que quedaron en franca minoría después de la conquista cristiana. Tenemos constancia documental de que permanecieron, al menos un cierto tiempo. Incluso pudieron igualar en número a los nuevos colonos. Así ocurrió también en Biar hasta su posterior destierro a finales del siglo XIII. Es de suponer que, en el caso de Beneixama, los mudéjares continuarían habitando el valle, pero ahora en situación precaria, trabajando las tierras de los colonos. El día 28 de junio de 1258 se produce una donación a Ximen Peris de Foces de una plaza en Beneixama.
 
 
  
 
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