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El propio topónimo
denota un origen musulmán2 . El nombre de Beneixama ha
sido estudiad o por diversos filólogos que han dado opiniones
diversas. A falta de un estudio serio y riguroso sobre el topónimo
árabe, contamos con la breve aportación de Joan Coromines, muy
parecida a la de la arabista, Carmen Barceló, en la que se concluye
que Bäni- o ben äsSahmi, significaría “hijos de las tierras
fértiles”. La fertilidad de la tierra, su gran aprovechamiento para
la práctica de la agricultura, sería determinante a la hora de
situarse para formar un pequeño núcleo de población. Hay que tener
en cuenta que el río Vinalopó queda a muy poca distancia de
Beneixama y atraviesa todo el valle del mismo nombre.
Benixàmer sería en sus orígenes una alquería
islámica, un asentamiento andalusí cerca de un río. La
relación de este asentamiento con el agua es puesta de manifiesto en
el Llibre del Repartiment. Los recursos hídricos que deparaba el
lugar serían aprovechados mediante una red de acequias, de la que
existen testimonios a lo largo del llamado carrer de la Sèquia,
actualmente calle Cardenal Payá, y que también llegó a conocerse
como carrer dels Molins. En las concesiones de tierra después de la
conquista se pone de manifiesto la cualidad del territorio. Sería en
sus primeros momentos de formación musulmana un lugar habitado por
una comunidad de campesinos libres e independientes, una comunidad
rural solidaria como tantas otras que se formaron en el Sharq
al-Andalus . La otra interpretación del topónimo Beneixama pensamos
que ha quedado un tanto desfasada. Se trata de la aportación de Asín
Palacios. Según la base árabe, los Bani Xaima serían los
descendientes de un clan familiar que vinieron a habitar estas
tierras desde un lugar desconocido del orbe musulmán.
Si bien es escasa o nula la
documentación de origen árabe sobre Beneixama, encontramos bastantes
referencias posteriormente en la época cristiana. Como antes
apuntábamos, en el Llibre del Repartiment encontramos las primeras
referencias documentales. Así, aparecen las primeras donaciones o
repartimientos. Las primeras concesiones de tierra (la más
importante), en donde aparecen los primeros pobladores cristianos,
se otorgaron el 26 de mayo de 1248:
“A Romeu de
Castalla, cuatro jovades4 de tierra en la
alquería de Benixàmer; y otros treinta y nueve pobladores,
compañeros tuyos, tres jovades de tierra a cada uno de
ellos en la misma alquería, y sendas casas allí
mismo, francas y libres, a cada uno de ellos; y a ti, Romeu, unas
casas en Xàtiva, francas y libres. 26 de mayo”.
La segunda concesión se produce
el 24 de junio de 1248:
“A Sancho Jiménez d´Embit, la torre que se llama (de)
Negret5 , cerca de Beneixama; y diez jovades de
tierra de regadío en el término de la misma torre, por heredad
propia, franca y libre; de manera que no lo venda en vida y que,
después de su muerte, la ceda a una persona parecida a él que tenga
la residencia en el Reino de Valencia; y que venda las posesiones
que tenga en otro lugar y compre aquí, al cabo de un año, resida
aquí”.
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2 Para el caso de la
toponimia puede consultarse los interesantes trabajos de SARRIÓ I
BELLOD, F.: “Beneixama: una decisió valenta”, Revista de Fiestas de
moros y cristianos, 1995, págs. 54-55; y también los de GASCÓ I
NAVARRO, F.: “Testimonis escrits del topònim Beneixama”, Revista de
Fiestas de moros y cristianos de Beneixama, 1995, págs.
56-57.
4 La jovada equivaldría en la actualidad a
tres hectáreas de terreno.
5 La donación se
refiere a la torre que se encuentra en las proximidades del Salze,
concretamente en la actual finca “la Torre”. Se encuentra en un buen
estado de conservación gracias a que sus propietarios actuales la
mantienen como una estancia más de la casa.
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